Marco Rubio y Algunos Números Claves

Hace años, un editor ató un pedazo de papel sobre mi escritorio con la ortografía correcta del alcalde de la ciudad. Yo siempre lo escribía mal. The New York Times debe hacer el equivalente por sus sistemas electrónicos para cualquier reportaje este año sobre la comunidad HispanaLatina.

Individuos a través de la nación que generan un periódico diariamentecometen al menos 365 errores. Uno de esos 365 errores es cuando un periódico presenta erróneamente el porcentaje de la votación HispanaLatina que George W. Bush recibió en 2004. No era, como el Times dijo en un artículo la semana pasada, el 44 por ciento.  Fue el 40 por ciento.

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La Retórica anti-HispanaLatina: No Todo es Perdido

Es cierto que la retórica anti-HispanoLatino sigue incontrolada, impulsada por la prolongada campaña republicana, las peleas en lugares como Arizona, Georgia, Alabama y Carolina del Sur sobre principalmente leyes inconstitucionales sobre la inmigración y las travesuras llenas de odio del parte de Joe Arpaio. Y el tono de los ataques que como metralla explotan en cada parte de la comunidad HispanaLatina podría ser más estridente todavía. Sin embargo, un forro de plata adorna cada nube.

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Los HispanoLatinos y los Demócratas: Cada vez más incómodos

Un amigo mío – un activista incondicional liberal democrático – anunció que tiene la intención de votar por el Partido Republicano en noviembre.  Yo fui sumamente sorprendido.  Su decisión anula su historia política y suena totalmente fuera de su carácter. Vas contra la corriente de la historia, le recordé con cariño.  Agregué: La comunidad HispanaLatina esta dispuesta a construir un margen electoral impresionante en favor de Presidente Obama y sus aliados.

Estoy simplemente cansado de los liberales blancos, mi amigo respondió. Nunca he sentido cómodo alrededor de ellos, pero ahora he terminado con ellos.

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50 años más tarde, LBJ todavía resuena

¿Qué me valió, hace tantos años, como un joven adolescente viendo el Presidente Johnson dar su memorable discurso en apoyo de la ley de derechos electorales de 1965 a una sesión conjunta del Congreso? Cuando el procurador general estadounidense Eric Holder habló el martes en la biblioteca nombrado por el mismo presidente al respecto de la misma tema que hizo Lyndon B. Johnson un héroe en la historia, mi mente volvió a través del tiempo.

Sentado en el piso, recuerdo escuchar las palabras memorables.  Como un chico de 14 años de edad, estuve interesado de los eventos dramáticos de esos días. Yo robaba unos momentos con el periódico después de la escuela en una librería escuchó. Lo que yo leería yo leería rápidamente porque no tenia el dinero para comprarlo el diario. Entonces yo me apresuraría a casa para ver los programas de noticias como los de Walter Cronkite.

La nación estaba sumergida en el movimiento de derechos civiles con toda la atención centrada en la violencia en el sur. Yo también fui inmerso esa noche del discurso dramático. Despertando a la nación en nombre de la población del negro durante la mayor parte de su discurso con un profundo llamamiento a la conciencia y equidad, LBJ habló sobre su primer trabajo siguiendo sus años en la universidad. En el pequeño pueblo de sur de Texas de Cotulla, él dijo, vería entre los ojos de sus estudiantes méxico-estadounidenses el dolor resultado de los prejuicios y las privaciones económicas. Comparo la experiencia estadounidense de los descendientes de méxico a la experiencia de la población negra de ese mismo día. En tres minutos, LBJ me dio el sentido de mi vida.

Años más tarde, estuve en el frío del invierno como testigo de una guardia de honor que llevo a Johnson en repose adentro de su gran biblioteca presidencial en Austin. Más años mas, parsaría por la iglesia en Washington donde se celebró su funeral. En cualquier momento que estoy en Washington es difícilmente no pasar por esa iglesia en el centro de la cuidad. LBJ ha estado presente durante toda mi vida, traída en pleno hace dos días cuando Holder fue a la misma biblioteca para denunciar las injusticias sobre cuales LBJ arriesgó su vida política.

Holder en la biblioteca no fue tan enérgicamente valiente como Johnson fue en su tiempo. Johnson tomó el peso propio de la historia para deshacer los doscientos años de una injusticia cruel. Holder y su Departamento de Justicia tienen sólo confrontar la avaricia política. Pero los hombres y mujeres que escribieron y reescribieron la legislación insertaron unos párrafos claves porque Johnson sabía que el racismo seguiría afligiendo la nación.  Esos párrafos de la ley se conocen como Section 5, o la quinta sección, y es crítica y visionaria. Esta parte de la ley requiere el departamento de justicia revisar los cambios en las leyes electorales o distritos políticos en los estados con una historia de discriminación. Visionario de verdard. Sección 5 sigue siendo el instrumento que el gobierno federal puede utilizar para vencer la intencional discriminación contra las minorías que todavía existe.

Podrían haber cambiado los tiempos, pero suficientes hombres y mujeres en los estados Unidos no han cambiado, dejando necesario que el gobierno federal siga manteniendo un poder contra los individuos tratando de contener la ola de cambio que la demografía ahora ordena. Trágicamente, una parte significativa de la que no es HispanoLatino ha declarado guerra contra la población de los HispanoLatinos y contra la nueva demografía rehaciendo los estados unidos.

En sus presentaciones tratando de defender un plan injusto e inconstitucional que tenía como su objetivo limitar el poder de los HispanoLatinos en Texas ganar nueva influencia en el Congreso, el fiscal  del estado desea que la Corte Suprema anule la quinta sección. Pero nada justifica su necesidad más que la maldición ya reavivó a nivel nacional por legislaturas dominadas por el republicano: Nuevas leyes restrictivas restableciendo las barreras a la votación que aspiran a negar las voces de los votantes minoritarios.

Johnson se planto en el lado derecho de la historia. Quizás él sabía que la nación no sería siempre tan fuerte en garantizar los derechos a todos.  En los años a partir de ahora, después de que hombres como el procurador general de Texas son barridos de la escena y olvidados, Lyndon Johnson seguirá siendo uno de los grandes presidentes de nuestro tiempo, vindicado por los acontecimientos.

Que bendición si tuviéramos un – nada mas uno – Lyndon Johnson hoy en Washington o en Austin. Tenemos al menos su herencia, y, como su biblioteca, es una fortaleza para el futuro.

Los blogs serán publicados el lunes, el miércoles y el viernes o en el medio como comentario especial. ¡Envíalos a tus amigos!