Las presentaciones ante la Corte Suprema hoy sobre ley 1070 de Arizona sirven para recordarnos que cada HispanicLatino se encuentra en la misma barca. Se llama la republica estadounidense, y cuando gobiernos estatales como en Arizona, Alabama, Georgia, Indiana y Texas comienzan a socavar los fundamentos de la gobernabilidad democrática, tenemos por ahora guardar la esperanza de que la Corte no les dé impulso adicional a un movimiento que se podría convertir a algo más feo. Ha sido un poco más de una década desde que el Tribunal en el año 2000 daño la confianza del país en sí mismo cuando los jueces pararon la votación en la elección presidencial que nunca se consumó, dando al país una Presidencia históricamente desastrosa desde cual la nación todavía está intentando recuperar. Y ha sido pero dos años desde que la Corte subvirtió el principio de que cada voto conta igualmente con su decisión perniciosa en Citizens United que amplifica el poder corporativo que distorsiona el valor de cada voto individual.
Estos no son buenos tiempos para la república, y son peores días para los HispanoLatinos. Todavía, sin embargo como decide la Corte sobre 1070, posiblemente en junio, los Estados Unidos tendrán como nunca antes obtener un nuevo liderazgo anclado por una nueva visión que debe incorporar la convergencia de los HispanoLatinos que tienen como su punto de origen muchos lugares para crear una población unificada para centrarse en el futuro inmediato. Para ayudar a crear el nuevo liderazgo que su país necesita, los HispanoLatinos deben forjar un nuevo sentido de propósito común que incorpora sus experiencias individuales y formar una nueva identidad – también para establecer la base para oponer las leyes que se derivan de una decisión judicial defectuosa.
La falta de concretar una nueva identidad HispanaLatino para el nuevo siglo causa muchos HispanoLatinos por un extremo dar prioridad a su nacionalidad anterior al detrimento de su identidad estadounidense. Al otro extremo, muchos HispanoLatinos niegan su cultura, al punto de rechazar el español. Estos mismos individuos lamentablemente no se dan cuenta que ellos mismos no pueden escapar siendo – en los jos de muchos estadounidenses – la mera razón por que están los estados aprobando leyes como las de Arizona y que se propagarán como el cáncer si el Tribunal afirma la ley 1070 en cualquier manera.
Fallando dar luz una nueva, unificada identidad los HispanoLatinos ayudarán a los estadounidenses cuyos impulsos racistas podrían detener el avance social, político y económico de todos los HispanioLatinos y, irónicamente y proféticamente, debilitaran su propio país.
Cómo los HispanoLatinos perciban el futuro depende en cómo resuelven el pensamiento a corto plazo que se ha apoderado sobre la cultura americana. El futuro exige una perspectiva a largo plazo en un momento cuando el corto plazo ha secuestrado el manejo de las instituciones y, mucho más importante, las vidas personales de tantos. El horizonte implica la necesidad de la unidad y de un plan expresado con un camino declarado. Pensar a corto plazo o en términos superficiales antagoniza el presente y desprecia el futuro.
En el proceso de buscar quienes son ellos mismos, los HispanoLatinos pueden ganar la confianza y la autoconciencia para crecer su posición táctica y política. Ellos inmediatamente e incesantemente deben empujar a incluirse en los sitios donde se toman la decisiones en los quienes siguen siendo ridículamente ausentes. Deben empujar constantemente a añadirse a los órganos de toma de decisiones – si no reemplazar personas que no tienen sentido ni comprensión de la importancia estratégica de la comunidad HispanaLatina al país.
Sería importante si los estadounidenses entendieran plenamente cuán frágil es la posición de su país por el mundo y por qué los HispanoLatinos están obligados a reconstruir sus identidades y sus personalidades para alimentar su progreso económico. Pero lo que otros piensan acerca de cómo el HispanoLatino desarrollar su nueva identidad que ellos y el país requieren es poco importante. La demografía lentamente está convirtiendo a los críticos irrelevante. Pero las leyes como la 1070 podrían resultar fatales para todos.
Cómo los HispanoLatinos se visualicen como pueblo y cómo utilizan su uniformidad cultural son por lejos más importante que las cuestiones de las diferencias individuales. Es fundamental para el mundo que ellos inmediatamente se consideran a sí mismos como una clase de individuos aparte, llamado por la historia a emprender una tarea magnífica: Para ayudar y salvar la nación, literalmente, de sí mismo, especialmente con una Corte errante.
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