Es difícil disputar que la comunidad HispanaLatina es diferente de cualquier otro grupo en la historia del país. Ningún otro grupo vive tan cerca – y en muchos casos dentro – su cultura original. Si los HispanoLatinos comprenden el potencial de su presencia no es claro – a pesar de que la vieja realidad que su cultura nunca desaparece – está lista para ganar tracción en formas nunca imaginadas por los fundadores de la nación.
Por su Constitución, los fundadores del país afirmaron el derecho de cada persona a disfrutar la libertad de expresión personal y auto-determinación en la búsqueda de su felicidad personal. El éxito de la comunidad HispanaLatina desarrollando un camino nuevo y productivo – en una forma quizás considerada como posiblemente “antiestadounidense” por algunos – sería testamento a los ingeniosos creadores de la nación. Ellos entendieron que las libertades personales consagradas y protegidas en su extraordinario documento permitirían a sus ciudadanos siempre trabajar para soportar los Estados Unidos y guardar su futuro.
Libre para crecer en número y expresar su futuro político, los HispanoLatinos se encuentran en el centro del momento que bien podría determinar el futuro del país. Es un destino que no podrían han buscado pero que ahora no se pueden evitar. Para disfrutar de la libertad de emprender tan gran misión es una oportunidad que los HispanoLatinos no se pueden permitir gastar.
Parece improbable que la población HispanaLatina, creciendo en número y viendo y sintiendo el país a la deriva, permitiría dejarse flotar por el aire inconscientemente minetras que continúa expandiéndose. Si los HispanoLatinos toman la decisión de forjar su propio, nueva vida y convertirse en un pueblo nuevo y productivo, ellos serán capaces de fortalecer y nutrir el experimento estadounidense.
Los partidarios de Ronald Reagan en la década de 1980 exigieron que sus directores políticos lo deberían ser la persona que él mismo era. “Sea Reagan Reagan,” gritaban. Asimismo, los HispanoLatinos deben ser HispanoLatinos en cualquier forma que ellos deciden. Pero sean lo que sean, el futuro será diferente.
Ellos podrían decidir no actuar y en ese escenario no ser más que ahora son. Su única opción debe ser llegar a donde nunca han llegado – por cualquier motivos – en el capítulo anterior de la historia estadounidense. Y ahora lo pueden lograr, habilitados por el poder de su nueva demografía.
De ser tan diferentes de muchos de los otros que los precedieron, los HispanoLatinos sin embargo pueden convertirse como parte de la misma historia de esos pueblos que construyen las naciones.
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