Hace años, un editor ató un pedazo de papel sobre mi escritorio con la ortografía correcta del alcalde de la ciudad. Yo siempre lo escribía mal. The New York Times debe hacer el equivalente por sus sistemas electrónicos para cualquier reportaje este año sobre la comunidad HispanaLatina.
Individuos a través de la nación que generan un periódico diariamentecometen al menos 365 errores. Uno de esos 365 errores es cuando un periódico presenta erróneamente el porcentaje de la votación HispanaLatina que George W. Bush recibió en 2004. No era, como el Times dijo en un artículo la semana pasada, el 44 por ciento. Fue el 40 por ciento.
Un simposio completo de politólogos, periodistas, encuestadores y consultores políticos se organizó en Washington después de las elecciones para determinar el punto. Un montón de prensa había cubierto el conflicto sobre los datos generados por el consorcio que cuenta los votos en la noche de la elección. Quizás el periódico no estaba presente ese día, y así la cifra de 44 por ciento que resultó de encuestas defectuosas y fue reportada por primera vez el día después de las elecciones ha sido el mal centavo apareciendo por todas partes.
La diferencia es importante. Los expertos discuten cuantos votos HispanoLatinos se necesitan para que el candidato republicano pueda ganar en noviembre. Es un número no ajeno en los pensamientos de los consultores republicanos y de Marco Rubio pero quizás no tiene importancia. Depende de cuántas mujeres los republicanos ofenden cada día. Cualquier la figura necesitada para ganar, la mujeres – incluso HispanaLatinas – podrían desencadenar un tsunami político que haría irrelevante la votación HispanaLatina. La más mujeres fastidiadas por el Partido Republicano, los más sube el valor político de Rubio. Su nominación como vicepresidente – quizás un esfuerzo dudoso para atraer suficiente HispanoLatinos para votar republicano – parece cada vez más como uno de las pocas boyas que los republicanos pueden flotar para sobrevivir la ola que se esta formando contra ellos.
La selección de Rubio sería un interesante experimento político. Algunos HispanoLatinos quieren que su voto sea el margen evidente y decisivo en las elecciones para ampliar la influencia política del HispanoLatino en ambos partidos. Otros quieren un barrido democrático para deshacer el parálisis gubernamental para que los siguientes años de Obama no sean un desastre a las manos de un Congreso atorado.
El tiempo dirá como se desarrollan las elecciones, pero el candidato republicano no va a conseguir el 40 por ciento de la votación HispanaLatina ni mucho menos el 44 que nunca se alcanzo. Si el GOP obtiene el 30 por ciento, yo estaría sorprendido. Cualquier sea el número, el Times tiene que reportarlo correctamente.
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