Un principio cardinal en la política ordena que uno no puede vencer a alguien con nadie. Otro principio comienza a funcionar cuando se viola la primera regla: Animales políticos vagan por el paisaje en busca de un vacío político. Otra realidad es que el periodismo todavía vive.
Tocante la primera regla, los Republicanos tienen nadie. En este concurso de candidatos débiles, Newt Gingrich podría ganar y salir como el candidato del partido republicano. Lo más probable, tiene que ser alguien diferente, sea ahora o más tarde.
Bastantes de los probables participantes en las asambleas de votantes en el estado de Iowa están todavía indecisos y los votantes en New Hampshire podrían llenar el vacío con alguien más, quizá a través de nombrando un candidato que no se encuentra en la lista oficial de candidatos – como sucedió en 1964. Por esa razón, las palabras del gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, contra el Presidente Obama hace tres semanas debe considerarse en el contexto que en un año político explosivo, todo es posible.
En lenguaje poderoso después de que el comité del congreso falleció, Christie le gritó. “Entonces, ¿por qué demonios te pagamos?” – tipo de lenguaje en la que pueden deleitarse los republicanos en New Hampshire.
El punto es que el contiendo es inestable. Aunque las encuestas indican que Gingrich ganará a Iowa y está subiendo en New Hampshire, serias instituciones periodísticas como The New York Times estan comenzando el proceso de recoger más información sobre quien Gingrich realmente es: un nadie.
El candidato republicano en 1964, Barry Goldwater, fue también un nadie electoralmente y llevó al partido a una derrota masiva. El republicano espectáculo desplegado en debate tras debate – coronada por lo que promete ser un circo cuando Donald Trump se presenta como un serio anfitrión de un debate el 27 de diciembre – provocará más republicanos para darse cuenta de que tienen que hacer algo para evitar una debacle.
Pero podrían tropezarse en la convención republicana para producir una convención sin ganador obvio – una oportunidad cuando los republicanos pueden evitar su hundimiento.
La nación estadounidense nueva – los jóvenes, los HispanoLatinos, los Afro-Americanos, los padres solteros, mujeres y gays y lesbianas todavía nerviosas sobre extremistas teológicas – rechazaron los republicanos en 2008 en un gran derrumbe. Si no fuera por un nuevo grupo de votantes que normalmente no participan en las votaciones, el Presidente Obama habría pasado a un triunfo electoral.
Irónicamente, el partido republicano tiene suficiente combinaciones de nombres – como Christie, Marco Rubio, Mitch Daniels y otros – para asegurarse de que la elección el próximo año no se convierte en un perro. Antes de todo eso, tan pronto que la suerte de Gingrich está aumentando, también lo son las personas dispuestas a morderlo.
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